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24 de Abril de 2026

Adicción a la marihuana: cuándo el uso se vuelve problemático

Aunque muchos consideran la marihuana inofensiva, el consumo prolongado puede generar dependencia, afectar la salud mental y deteriorar el desempeño cognitivo. Guía para identificar el consumo problemático y buscar ayuda.

La marihuana (cannabis) es la droga ilegal más consumida en Chile. Según el Décimo Cuarto Estudio Nacional de Drogas en Población General de SENDA (ENPG 2020), el 11,4% de la población general de 12 a 65 años declaró haber consumido marihuana en el último año, cifra que mostró una baja respecto al 12,7% reportado en 2018. Entre adolescentes escolares, los estudios SENDA muestran cifras notoriamente más altas. El mensaje cultural dominante —que es “natural” y “no adictiva”— contrasta con la evidencia clínica creciente sobre sus efectos.

¿La marihuana genera adicción?

Sí. Aunque el potencial adictivo es menor que el de la cocaína, la nicotina o la heroína, una proporción significativa de quienes consumen marihuana desarrolla trastorno por consumo de cannabis. La literatura epidemiológica internacional (Anthony, Hall y otros) muestra que el riesgo aumenta de manera importante cuando el consumo comienza en la adolescencia y cuando se establece un patrón de uso diario o casi diario.

Señales de consumo problemático

  • Consumo diario o casi diario.
  • Intentos fallidos de reducir o detener el consumo.
  • Mucho tiempo dedicado a conseguir, consumir o recuperarse.
  • Craving: deseo persistente de consumir.
  • Efectos en trabajo, estudios o relaciones.
  • Continuar pese a problemas sociales o familiares.
  • Abandono de actividades previas.
  • Uso en situaciones riesgosas (manejo, cuidado de niños).
  • Tolerancia: más cantidad para los mismos efectos.
  • Síntomas de abstinencia: irritabilidad, insomnio, ansiedad, pérdida de apetito.

Con 3 o más criterios en 12 meses, ya se configura un trastorno clínicamente relevante.

Efectos en salud mental

La marihuana no es neutra para la salud mental:

  • Psicosis y esquizofrenia: el consumo frecuente, especialmente de variedades con alto THC, aumenta el riesgo de psicosis en personas con vulnerabilidad genética. Puede adelantar en años el debut de esquizofrenia.
  • Ansiedad: cuadros de crisis de pánico tras consumo, especialmente con dosis altas de THC.
  • Depresión: asociación bidireccional en adolescentes.
  • Deterioro cognitivo: memoria de corto plazo, atención, velocidad de procesamiento. Algunos efectos son parcialmente reversibles con abstinencia, otros persisten si el consumo empezó antes de los 18 años.
  • Desmotivación (síndrome amotivacional): controversial pero clínicamente observable en consumidores crónicos.

Efectos físicos

  • Bronquitis crónica, tos, inflamación de vías aéreas (en fumadores).
  • Taquicardia, palpitaciones.
  • Hiperémesis cannabinoide: vómitos cíclicos en consumidores crónicos.
  • Disminución de la fertilidad masculina.
  • Durante embarazo: bajo peso al nacer, alteraciones del desarrollo.

El mito del “uso medicinal”

El cannabis medicinal (cannabidiol o CBD, con bajo THC) tiene indicaciones específicas: epilepsia refractaria, dolor neuropático, espasticidad, náuseas asociadas a quimioterapia. No es equivalente al consumo recreativo de marihuana con altos niveles de THC. La línea que separa “uso medicinal” de “autoterapia” debe trazarla un médico, no el mismo usuario.

Cuándo buscar tratamiento

Considera apoyo profesional si:

  • Consumes diariamente o casi todos los días.
  • Has intentado parar y no puedes.
  • Tu estado de ánimo, ansiedad o rendimiento están afectados.
  • El consumo genera conflictos con pareja, familia o trabajo.
  • Has tenido episodios de paranoia, psicosis o crisis de pánico.
  • Tu consumo aumentó en cantidad o frecuencia en los últimos meses.

Tratamiento efectivo

La evidencia más robusta apoya:

  • Terapia cognitivo-conductual.
  • Entrevista motivacional: especialmente útil en adolescentes y jóvenes adultos.
  • Terapia familiar cuando el consumo inició en la adolescencia.
  • Psicoterapia individual prolongada si hay patología dual (ansiedad, depresión).
  • Fármacos para síntomas asociados (antidepresivos, hipnóticos en fase aguda).
  • Grupos de pares: Marihuanos Anónimos, NA.

En la mayoría de casos no es necesaria la internación residencial. El ambulatorio intensivo funciona bien con pacientes motivados.

Síndrome de abstinencia

Aunque se dice que la marihuana “no da síndrome de abstinencia”, la realidad clínica muestra que sí existe, especialmente en consumidores crónicos:

  • Irritabilidad, ansiedad, inquietud.
  • Insomnio, pesadillas vívidas.
  • Pérdida de apetito, náuseas.
  • Sudoración, escalofríos.
  • Deseo intenso de consumir.

Los síntomas son más intensos en los primeros 7-10 días y luego disminuyen. Acompañamiento médico ayuda a tolerarlos.

Para familias

Si detectas consumo en un adolescente:

  • No dramatices ni minimices: conversación directa sin amenazas.
  • Busca evaluación profesional temprana.
  • Revisa el contexto escolar, amigos, salud mental general.
  • Participa en terapia familiar.
  • Evita la confrontación moralizante: suele cerrar la comunicación.

Dónde pedir ayuda

  • 1412 — SENDA (gratuito, 24/7).
  • CESFAM o COSAM de tu comuna.
  • Psicólogos o psiquiatras con experiencia en adicciones.
  • Nuestro directorio de centros.

Que una sustancia sea socialmente aceptada no significa que sea inofensiva. Si el consumo está afectando tu vida, pedir ayuda temprana hace la diferencia.

Llamar 1412